“Nuestros recuerdos contigo”:

Recuerdo cuando éramos bebés, intentabas ganarte a cada uno de tus nietos de esa manera tan peculiar que sólo tú sabías hacer.

Cómo te llenabas de gozo cuando nos veías disfrutar con tus actividades cotidianas y cuando en aquellas tardes de verano nos reuníamos en nuestro rincón secreto.  Tú, observador durante horas podías contemplar la gran familia que a tu alrededor habías creado.

Gran educador familiar, sería imposible olvidarse tantas de las cosas que tú nos enseñaste sobre la vida.

Llegaba a mis oídos el papel protagonista que la gente te asignaba en nuestra zona territorial. En la infancia, me preguntaba el por qué de tu predominancia, pero muy pronto supe responder a todas las cuestiones que la infancia ignorante no sabía resolver y aprendí que los seres humanos con bondad y generosidad marcan la diferencia y se convierten en personas especiales, así es imposible pasar desapercibido querido abuelo.

Diciendo en infinidad de ocasiones que no había personas más bellas en el mundo que las que componían su familia, orgullo lo que uno siente cuando escucha a un miembro tan relevante de la familia pronunciar esas palabras tan sinceras.

Aquellas típicas comidas en familia, donde las carcajadas parecían ser una de las perfectas sinfonías de Beethoven, mesa que tú presidías, lo que hacías sentir cuando girábamos la mirada y veíamos cómo te quedabas observando durante minutos mientras amabas con máxima intensidad el mejor regalo que la vida nos otorga, la familia.

No me quisiera olvidar de aquellas excursiones rurales que tú ofrecías a visitar para enseñarnos lo que habías vivido en muchos de esos lugares tan famosos de tus anécdotas, desde luego que siempre habrá algún nieto que podrá contar sobre esas aventuras que ellos han podido vivir contigo.

Siempre te tuve como un gran luchador de difíciles batallas, me lo demostraste hasta en la última de ellas, LA FINAL. Por muy complicado que pareciese, tu cuerpo seguía aguantando demasiadas adversidades impensables de soportar.

Tu mayor deseo fue que tuviéramos todo lo mejor y te aseguro abuelo, que tu alma puede estar tranquila porque diste más de lo que uno se imagina recibir.

Siempre que tenías la oportunidad nos contabas algún episodio que había acontecido en tu pasado y que te había hecho grande como persona. Te llenaba de felicidad tener alguien que te escuchara, por estas cosas, tenemos que aprender a valorar y entender lo sencillo que puede resultar hacer feliz a un ser humano.

Llegado el día, la edad te impide poseer el mismo rol en ciertas actividades, en las cuáles la juventud te hace sentirte bien contigo mismo, pero hay que aprender que la vida está compuesta de cambios de ciclo y que poco a poco cada función va reduciendo su papel. Debemos ser conscientes de la realidad que estamos viviendo y aceptarla por muy complicada que nos resulte.

Desde luego, me has enseñado muchas cosas en la vida y me siento muy orgulloso por el significado personal que cada miembro de tu familia tiene de ti. Porque tú, eres un diccionario de sentimientos, siempre tuve el mejor espejo en el que mirarme, me ayudaste a maquillarme de amor, ilusiones y ganas de vivir.

Deseo que allí donde estés cuides de nosotros y nos ayudes con esa experiencia incalculable que la vida te ha otorgado.

Espéranos a toda la familia para el gran de los reencuentros y ahora disfruta de tus padres y aquellos amigos a los que llevabas tanto tiempo sin ir a visitar.

“Al final todo va a salir bien, y sí no ha salido bien, es que todavía no es el final”.

Siempre te llevaré conmigo abuelo. (DEP)

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