10 consejos positivos ante las adversidades.
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10 consejos positivos ante las adversidades.

Se dice que la felicidad son momentos, que no es posible estar feliz todo el tiempo, y que hay que saber disfrutar de esos instantes en los que la vida parece casi perfecta. ¿Pero y la tristeza? A veces olvidamos que los momentos tristes o complicados, son eso, también momentos, y que no van a durar para siempre. Y es que, pese a que no podemos cambiar nuestras circunstancias, lo que sí podemos es afrontarlas desde diferentes perspectivas. Ya se sabe, siempre es cuestión de si vemos el vaso medio lleno, o medio vacío.

De hecho, a veces pasa, que en un mismo grupo, tienes a ese típico amigo que todo lo ve negro, que de cualquier cosa hace un mundo, y que ya se habría ahogado en lágrimas si no fuera por ese otro amigo, que parece no verse afectado por nada, y que afronta cualquier situación haciendo del drama una comedia.

Por si acaso no tienes la suerte de contar con ese amigo “siempre positivo, nunca negativo”, preguntamos a los expertos cómo dar una vuelta de rosca a esas situaciones complejas pero comunes, sobre las que alguna vez hemos pedido consejo a nuestros amigos, para afrontarlas de la mejor forma posible. El primer consejo va de regalo, recordar siempre que “tras la tormenta, siempre llega la calma”.

1) Romper con tu pareja: Uno de los grandes dramas y una de las experiencias para las que más pedimos auxilio a los demás es cuando nos han dejado. Por eso, el primer consejo que da la conocida psicóloga Patricia Ramírez es “no convertir la ruptura en tu monotema”, y en vez de eso “empezar a aceptarlo, hay que dejar de buscar y perseguir a quien no desea estar contigo, ¡así que prohibido mandarle mensajes!”. Otra de las ideas a tener en cuenta, como recuerda también el psicólogo Carlos Hermida, desde la perspectiva masculina, es que “el tiempo es el mejor desinfectante para curar las heridas del alma, así que no tengas prisa ni te agarres a lo primero que pilles para olvidar, porque te estarás humillando”. Ánimo y adelante.

2) Tener un conflicto con un amigo: En este caso no se trata de olvidar, ni de pasar página (o sí, dependiendo de si se trata de una relación tóxica, que en las amistades haberlas haylas), sino de buscar apaciguar las cosas. “Olvida el orgullo, solo te separa más”, prescribe Patricia Ramírez, que en lugar de despotricar en grupitos y por detrás, y dejar que el rencor al final nos afecta a nosotros mismos, recomienda “buscar un lugar tranquilo para hablar de lo que te ha molestado sin hacer juicios de valor sobre su persona. Explica también cómo te has sentido y cómo te gustaría resolverlo, controlando tu mirada, tu sonrisa y tu volumen de voz, para que no resulten agresivos. Y permite que tu amigo también se exprese”, seguro que así el conflicto se convierte sólo en un bache en el camino y no en un adiós definitivo. Carlos Hermida, por su parte, recuerda aquello de que “las relaciones de amistad son como una semilla, si no la cuidas lo suficiente termina muriendo, todo es distinto cuando la riegas a diario, sufrirá los cambios de estación, pero jamás parará de crecer”, y es que a veces es más fácil quejarse que hacer algo por cambiar las cosas.

3) Afrontar el cambio a otra ciudad: Nada nos da más miedo que los cambios, pero siempre olvidamos que los cambios pueden traer muchas cosas buenas. “Nuevos amigos, nuevas actividades, lugares que visitar, cultura, gastronomía. Cambiar también es empezar, y la idea de empezar de nuevo puede ser muy atractiva”, apunta la psicóloga. Su homólogo masculino insiste en esta idea, “también hay seguridad en la aventura y en lo excitante de la vida. En el movimiento hay vida y en el cambio reside tu poder”.

4) Perder tu trabajo: Algo que por desgracia se ha hecho demasiado común en estos tiempos es enfrentarse a la pérdida del empleo, pero ya se sabe, en los finales lo que hay que ver siempre son nuevas oportunidades. “Los problemas son grandes maestros que debes saber aprovechar, toma esta etapa en tu vida como aprendizaje, desarrollo y avance”, reflexiona Carlos Hermida. A esto, la psicóloga añade que lo mejor es aprovechar el momento para formarse, y por qué no “para realizar esas actividades para las que nunca tienes tiempo. Pon en orden tu casa, coge rutinas y nuevos hábitos de vida saludable. Y en cuanto hayas tomado un tiempo de relax y reflexión, vuelve a la carga de la búsqueda activa de empleo”, algo acabará por surgir.

5) No disponer de tiempo ante una reciente paternidad: Si hay momentos en los que tenemos más tiempo libre del que quisiéramos, a veces el problema es precisamente la falta de tiempo para nosotros mismos, o para compartirlo con quien queremos, como por ejemplo, cuando acabamos de ser padres. La idea que deja en el tintero Hermida es que “no por mucho tiempo que inviertas en un hijo, la atención es mejor”, frase que aclara Ramírez, “el tiempo no se mide por la cantidad, sino por la calidad. Puede ser que atravieses una punta de trabajo que te impida disfrutar de tu pequeño todo lo que te gustaría, pero sí puedes sacarle el jugo al poco tiempo que pases con él”.

6) La muerte de una mascota: Quién no ha tenido mascota, no lo entiende, y por eso, no todos tus amigos comprenderán por qué estás tan afectado, y es que como recuerda la psicóloga “la pérdida de una mascota puede ser tan dolorosa como la pérdida de una persona querida, llora y acepta el dolor que sientes”. Después de eso, su consejo es sencillo, “no debes comprarte otra por sustituirla, solo si te apetece volver a cuidar y tener un animal de compañía”. Y es que si las personas no son sustituibles, los animales, en ocasiones, tampoco, pero eso no quiere decir que el dolor no se vaya apaciguando.

7) Una enfermedad o lesión que ha provocado cambios en tu ritmo de vida: “Hazte consciente de tus virtudes y limitaciones, saber que tener una enfermedad no es el final, sino el principio. Aprende que lamentarte es perder el tiempo, y por lo tanto, no disfrutarás de aquellas cosas tan bonitas que nos tiene preparada la vida”, es el consejo que Carlos Hermida apunta en una situación como esta. Quizás las cosas hayan cambiado, y en este momento tengamos que hacer algunas renuncias, pero seguro que hay otros aspectos de nuestra vida a los que podemos empezar a sacarles más partido.

8) No te llevas bien con la familia de tu pareja: No es que sea una situación triste, pero desde luego, sí que es complicada, y es que ya se sabe, el amor no es todo, y nuestros entornos influyen más de lo que quisiéramos en las relaciones de pareja. Por eso, saber afrontar de la mejor manera este contratiempo, puede resultar más decisivo de lo que parece. “No hagas reproches sobre su familia, no los comprenderá y te distanciarás de tu pareja”, deja claro Patricia Ramírez, que continúa explicando que lo mejor es comentar que “tenéis valores diferentes o pocos temas en común y que te gustaría compartir menos tiempo con ellos”, aunque tampoco está de más, que busques algún tema en común que sea menos conflictivo, porque está claro que parte de tu vida van a formar.

9) No poder independizarse o tener que regresar a casa de tus padres: “La vida son épocas y ahora toca vivir acompañado, hay tiempo para todo”, y es que a veces en opinión de Carlos Hermida, resignarse y buscar las cosas buenas a la situación es el mejor consejo. Cosas buenas, como por ejemplo, aprovechar para ahorrar, y es que como sugiere Patricia Ramírez es un buen momento para “cultivar la paciencia y empezar un plan de ahorro”.

10) Un enfrentamiento con tu familia: Cosas que ocurren, precisamente, si volvéis a vivir todos juntos, ya sois adultos, y os cuesta respetar vuestras opiniones y espacios. Quizás esa sea la clave “buscar un lugar neutral para hablar, fuera de casa”, opina la psicóloga. Por último, Hermida recuerda por su parte que un conflicto con un familiar, no debe ser lo mismo que uno con un compañero de trabajo, porque la familia es algo mucho más importante, y no debemos centrarnos sólo en lo malo, sino en todo lo bueno que nos aporta.

 

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EJERCICIOS PARA MEJORAR TU AUTOESTIMA

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1. Haz una lista de todas tus cualidades. Seguramente te resultará muy difícil al principio, porque nos solemos fijar mucho más en nuestros defectos que en nuestras virtudes. Puede que no sepas ni por donde empezar ni que poner, pero tienes que hacer un esfuerzo y observar todo lo bueno que tienes y que no estas valorando. Empieza por analizar lo qué te gusta de ti a nivel físico, mental, emocional, relacional, laboral, familiar…. Siempre hay algo, no me digas que no! Eso si, tendrás que ir ampliando la lista obligatoriamente todos los días. No te desesperes, como cualquier aprendizaje, es cuestión de práctica, pero tendrás que releerla todos los días para interiorizarla, y especialmente cuando sientas que empiezas a dudar de ti. Y ten mucho cuidado, no debes fijarte en lo que te falta sino en lo que tienes, así que no se admite ni un “pero….” ni un “aunque….”, ni un “algo…”, ni un “a veces…”.

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2. Fíjate en las cosas positivas que te suceden, en lo bueno y agradable que te haya sucedido durante el día. Se trata de empezar a valorar esas pequeñas cosas a las que solemos prestar atención únicamente cuando salen mal. Esto también requerirá esfuerzo para valorar esos pequeños placer cotidianos como son: una ducha, un paseo, una conversación, el aroma del jabón o de un perfume…

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3. Plantéate pequeñas metas asequibles de forma gradual. Nadie consigue subir una escalera de un solo paso a no ser que sea un gigante. Tenemos que aprender a subir de escalón en escalón, sin prisa pero sin pausa, disfrutando de los pequeños éxitos que vayamos consiguiendo. Además tendrás que premiarte de alguna manera tus progresos, aunque sea reconociéndotelo de forma consciente con el pensamiento.

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4. No generalices sobre ti mismo, no todo lo haces mal porque te hayas equivocado una vez. No te digas que no puedes hacer nada para cambiar las cosas, porque aunque sea difícil es mejor intentar algo que quedarse lamentándose, aunque anteriormente no te haya salido bien. Un intento más, y otro, y otro… al final darán algún resultado.

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5. No hagas atribuciones externas para los éxitos e internas para los fracasos: ni consigues solo lo que es fácil y que conseguiría cualquiera, ni lo que no sale bien es siempre responsabilidad tuya. Aprende a relativizar el pensamiento y asume únicamente la parte de responsabilidad que te corresponde. Así podrás aprender de los errores sin desanimarte, y seguirás intentándolo tomando otro camino diferente al que no te ha dado buenos resultados.

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6. Recuerda que la perfección no existe, pero siempre podemos mejorar lo que no nos guste de nosotros mismos. Si las críticas de otras personas te afectan demasiado, o las temes, intenta buscarle el lado positivo, porque solo reconociendo lo que no es del todo correcto, podemos mejorarlo. Y si no son ciertas o la intención es hacerte daño, no les otorgues el poder de amargarte la vida.

Y recuerda: Aquello sobre lo que se deposita la atención, tiende a agrandarse. Mira lo bueno que hay en ti, todo eso que has tenido olvidado en los últimos tiempos…. Si prestas atención a tus aspectos positivos, ganarás en confianza y serás más capaz, mientras que si centras tu atención únicamente sobre tus errores, cada vez te sentirás más inseguro.